martes, 3 de junio de 2014

Guayaquil Ecológico desbancó propuesta de convertir Santay en “Disneylandia”





Aunque se trata de una de las reservas naturales más importante del Ecuador, la Isla Santay fue pensada como un proyecto mercantil que, a mediano plazo, la transforme en el nuevo aeropuerto de Guayaquil, en un proyecto inmobiliario para las clases potentadas y hasta en la sede de un Disney World Latino.

Cobijada por el majestuoso río Guayas, Santay alberga a 85 especies de aves, 12 especies de reptiles, dos de anfibios. También cuenta con cinco de las siete especies de mangle del Ecuador (negro, hembra, cholo, macho y rojo) que ocupan 998 hectáreas (ha), es decir, el 46 por ciento de superficie de la isla (2.179 ha), según el Ministerio del Ambiente. Santay -ocupada hace más de un siglo y empleada en ganadería y agricultura- ha sido desde hace más 30 años un escenario de codicias entre las empresas privadas y el Estado. El interés en la isla se acrecentó con su declaratoria de sitio ramsar –el sexto en el país- por la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional.
Los sitios ramsar son humedales naturales que albergan una amplia diversidad biológica y sirven para refugios animal, principalmente de aves migratorias. Estos humedales cumplen funciones hidrológicas que incluyen la recarga de acuíferos, la mejora de la calidad del agua y la amortiguación de las inundaciones.
Historia de conflictos
En 1980, en oficio 747 del 17 de junio, la Junta Nacional de la Vivienda expropió la isla para convertirla en un parque de diversiones y dos años más tarde el Banco Ecuatoriano de la Vivienda pagó 7,5 millones de sucres por las indemnizaciones.
Desde entonces, no se pudieron concretar los proyectos urbanos, recreacionales, culturales y turísticos que se habían propuesto. De hecho, en 1992 el exministro de Desarrollo Urbano y Vivienda de Sixto Durán Ballén, Francisco Albornoz, anunció el remate de la isla, pero el tema no progresó por protestas ciudadanas que crearon la Fundación Santay.
En los años 90 persistió sin éxito en Guayaquil la idea de construir un parque de diversiones en Santay. Y la naciente Fundación Malecón 2000 se auto-delegó el desarrollo de un proyecto recreacional que, en el año 2001, recibe “luz verde” por parte de Gustavo Noboa, expresidente de la República y binomio de Jamil Mahuad, quien cedió la isla a la derecha durante 80 años.
Los años pasaron, y el parque Disneylandia, el plan habitacional y el aeropuerto intercontinental no cuajaron. Por tal motivo, bajo la Presidencia de Rafael Correa, el Gobierno exigió a la Fundación Malecón 2000, liderada por Jaime Nebot, la devolución de la Isla Santay, en el 2009. Y ahora ese “pulmón verde” es parte del proyecto Guayaquil Ecológico.
Regentado por el Estado
Para que nazca el proyecto Santay, como una relación armónica entre la naturaleza y los turistas-deportistas de todo el planeta, el Gobierno de la Revolución Ciudadana inició hace dos años la recuperación integral del Estero Salado.
En Santay se construyó el complejo Ecualdea, que incluye 16 kilómetros de construcción, 1.170 metros de senderos para trasladarse dentro de la isla, aldeas para 56 familias que se construyeron con materiales naturales y que se abastecen de energía con paneles solares.
Jaime Achiote, uno de los 245 morador de la isla, señala que el actual Gobierno se apersonó de la construcción de esta obra ecológica que definitivamente mejora la calidad de vida en Santay. “Antes vivíamos en el lodo nomás porque las casitas eran de madera”, recordó con cierta nostalgia, pero también con optimismo hacia el futuro.
¿Cómo llegar a Santay? Ahora el traslado en canoa y gabarra que dificultó la llegada a la isla y, por tal motivo, afectó el turismo y el comercio, se realizará a través de dos puentes, ubicados en Guayaquil (Malecón 2000) y el cantón Durán.
El puente peatonal Guayaquil – Isla Santay tiene una extensión de 840 metros y un ancho de cuatro metros, por donde transitarán tanto peatones como ciclistas. El costo de la edificación asciende a $ 14’700.000, e inició el 15 de noviembre de 2012.
Tiene una característica especial que lo diferencia del resto de puentes del país: es basculante, es decir, se trata de un viaducto móvil que se eleva para permitir que las embarcaciones continúen su navegación por el río Guayas.  El tramo móvil del puente es metálico y tiene 80 metros.
 Paralelamente, se construye un segundo puente por el lado norte de la Isla Santay que la conectará con el cantón Durán, que tiene un avance del 78 % y será entregado este año.
Ahora los guayaquileños y los turistas que procedan de distintos países podrán ejercitarse con caminata o ciclismo hacia Santay. Los senderos en la isla los maravillarán con el avistamiento de aves, vegetación, insectos, crustáceos y, sobre todo, los reptiles que se encuentran en la cocodrilera. DO/ El Ciudadano

Fuente: http://www.elciudadano.gob.ec/guayaquil-ecologico-desbanco-propuesta-de-convertir-santay-en-disneylandia/

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